El verano debería ser sinónimo de descanso y alegría, pero para muchas personas se convierte en una temporada de insomnio, mal humor y dolor corporal. Como psicóloga, veo cómo llegan pacientes que confiesan algo que va más allá de “no dormir bien”.

Efectos del verano en el ciclo hormonal y el ánimo

  • Melatonina y luz prolongada: la exposición a luz intensa y prolongada en verano suprime la melatonina, retrasando el inicio del sueño e interrumpiendo su calidad. Estudios señalan una reducción del sueño entre 10–25 minutos por noche en estaciones con días más largos.

 

  • Cortisol y estrés nocturno: el cortisol debe bajar de noche para permitir el descanso. Cuando se queda elevado, interfiere con la melatonina y provoca dificultad para conciliar el sueño o despertares nocturnos.

 

  • Cambios en el ánimo y estado emocional:la falta de sueño por calor incide en el estado de ánimo, provocando irritabilidad, sensación de falta de control y, en casos persistentes, tristeza. Muchos pacientes expresan un sentimiento de odio al verano por estas alteraciones hormonales y rutinas frustradas.

 

  • Impacto en mujeres en perimenopausia y menopausia: las fluctuaciones hormonales agravan los síntomas veraniegos, al aumentar sofocos y sudores nocturnos. En estas situaciones, el insomnio prevalece entre el 40–60%.

Cómo se relaciona con el dolor de espalda y la fatiga corporal

  • Estrés, tensión muscular y malas posturas: el insomnio provoca tensión en trapecios y cuello. El cansancio motiva posturas inadecuadas durante el día, generando más dolor.

 

  • Menor reparación corporal: durante el sueño se liberan hormonas anabólicas y antiinflamatorias. La falta de descanso impide la recuperación de la columna y músculos, provocando dolor crónico.

 

  • Estrés emocional: un desencadenante psico‑fisiológico: la sensación de «no poder con todo» se intensifica cuando el estrés emocional y corporal se refuerzan mutuamente. El dolor aumenta la irritabilidad y el mal humor agrava la percepción del dolor.

Estrategias psico‑fisiológicas para recuperar el equilibrio

Ajustes ambientales:

  • Mantén la habitación entre 18–20°C, con ventilador o aire acondicionado.
  • Oscurecimiento total: persianas o antifaz.

Rutina de desconexión nocturna:

  • Apaga pantallas 90 minutos antes de dormir.
  • Integra técnicas de relajación: respiración diafragmática, yoga o meditación.

Higiene del sueño y regulación del cortisol:

  • Rutina fija: despertar y acostarse a la misma hora.
  • Exposición solar matutina que regula el cortisol.

Terapias musculoesqueléticas:

  • Estiramientos suaves antes de dormir.
  • Automasaje o fisioterapia si el dolor persiste.

Evaluación hormonal médica:

  • Consulta con ginecología o endocrinología para valorar terapias o suplementación.

Este verano no tienes que sufrir en silencio. Con pequeños cambios en el ambiente, el cuerpo y la mente, puedes recuperar el descanso y tu bienestar emocional. Si lo necesitas, en Sanysa del Levante para ayudarte a reconectar contigo.