El verano trae consigo vacaciones, relax, viajes y un aumento notable de consultas por dolor de espalda. En Sanysa del Levante, atedemos a cientos de pacientes cada mes, los fisioterapeutas notan un patrón claro: las altas temperaturas y los cambios de rutina estival están directamente relacionados con el incremento del dolor lumbar y cervical.

En este artículo, descubrirás por qué el verano puede ser una época de riesgo para tu columna vertebral, y cómo prevenir y aliviar esas molestias con consejos profesionales y evidencia científica.

¿Por qué duele más la espalda en verano?

Aunque parezca contradictorio, el calor puede ser un detonante para el dolor de espalda. Estas son algunas de las causas más comunes:

  • Alteraciones del sueño por calor

Las altas temperaturas dificultan un descanso reparador. Dormir mal provoca rigidez muscular, contracturas y alteraciones posturales. En palabras de fisioterapeutas de Sanysa del Levante: «Muchos pacientes nos comentan que no consiguen una postura adecuada para dormir y se levantan con la espalda contracturada».

  • Cambio de colchón o almohada en vacaciones

Dormir en hoteles, casas de playa o camping con superficies no ergonómicas puede desencadenar dolor lumbar agudo, especialmente en personas con antecedentes de lumbalgia.

  • Sedentarismo o actividades físicas intensas sin preparación

En vacaciones, algunas personas reducen su actividad al mínimo, y otras realizan deportes de forma esporádica (como surf, natación o senderismo), sin preparación previa. Ambos extremos pueden afectar negativamente a la columna.

  • Malas posturas al viajar

Conducir durante horas o ir en aviones y autobuses sin soporte lumbar adecuado suele generar sobrecarga en la zona lumbar y cervical.

  • Deshidratación y calor excesivo

La falta de agua afecta la viscoelasticidad de los discos intervertebrales, mientras que el calor puede aumentar el tono muscular y favorecer espasmos.

Consejos prácticos para prevenir el dolor de espalda en verano

Desde la fisioterapia, se pueden tomar medidas sencillas, pero eficaces para prevenir molestias durante esta época:

  • Cuida tu postura al dormir: usa almohadas ergonómicas, evita colchones excesivamente blandos o duros y duerme preferentemente de lado, con una almohada entre las piernas.

 

  • Mantén una hidratación adecuada: el calor provoca deshidratación, y esto afecta los tejidos musculoesqueléticos. Bebe al menos 2 litros de agua al día, especialmente si realizas actividad física.

 

  •  Evita el sedentarismo prolongado: si viajas en coche o avión, haz pausas cada 2 horas para caminar y estirarte y usa soporte lumbar.

 

  • Haz estiramientos guiados por profesionales: en Sanysa del Levante compartimos en nuestras redes sociales,ejercicios sencillos para aliviar la tensión de espalda. 

 

  • Consulta a un fisioterapeuta si el dolor persiste: no dejes que una molestia aguda se cronifique. Una valoración profesional es clave para detectar desbalances musculares, sobrecargas o puntos gatillo que pueden tratarse de forma efectiva.

El verano no tiene por qué ser sinónimo de dolor de espalda. Con pequeños cambios en tus hábitos y el acompañamiento profesional adecuado, puedes prevenir y aliviar estas molestias.

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